La música demuestra su poder biológico en pacientes con autismo, demencia y daño cerebral

El proyecto Sensogenoma presenta los primeros resultados que demuestran cómo determinados estímulos musicales son capaces de modificar la expresión génica, la actividad de proteínas y la microbiota oral en personas con trastorno del espectro autista (TEA), Alzheimer y daño cerebral. 
Proyecto Sensogenoma.
photo_camera Proyecto Sensogenoma.

La música, más allá de su poder emocional, se confirma como una herramienta biológica capaz de generar salud y bienestar medibles. 

Lo que durante siglos fue intuición de músicos, médicos y filósofos, hoy se confirma en el laboratorio: la música  puede reescribir la biología humana. El proyecto Sensogenoma, liderado por investigadores del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS) y la Universidad de Santiago de Compostela (USC), presenta los primeros resultados que demuestran cómo determinados estímulos musicales son capaces de modificar la expresión génica, la actividad de proteínas y la microbiota oral en personas con trastorno del espectro autista (TEA), Alzheimer y daño cerebral. 

Entendemos ahora que la música no es solo un estímulo cultural o emocional, sino un modulador biológico capaz de influir en el comportamiento de los genes, proteínas y  microorganismos que afectan directamente a la salud y el bienestar”, explica Antonio Salas, catedrático de la USC y uno de los responsables del proyecto junto a Federico Martinón, jefe de Pediatría del CHUS, y la musicóloga Laura Navarro

Tres años de trabajo pionero 

Sensogenoma nació en 2022 con conciertos experimentales en colaboración con la Real Filharmonía de Galicia y el Auditorio de Galicia. En solo tres años, el equipo ha publicado diez estudios internacionales revisados por pares y ha logrado el Premio en Investigación e Innovación Responsable (RRI) en Salud del Instituto de Salud Carlos III. 

Los ensayos de 2025 suponen un salto cualitativo: por primera vez se han analizado de manera simultánea la expresión de miles de genes, proteínas y microorganismos de la microbiota en pacientes y en personas sanas. Los resultados muestran que la música modula genes relacionados con el desarrollo neurológico, la respuesta inmune, la función mitocondrial y la neuroplasticidad, además de alterar la composición bacteriana de la boca, especialmente en especies productoras de ácido propiónico, implicadas en el TEA. 

En Alzheimer, los investigadores observan cambios en la microbiota oral que apuntan a un posible efecto de la música sobre la neuroinflamación y la progresión de la enfermedad, mientras que en pacientes con daño cerebral se detectan modulaciones de genes vinculados a la reparación neuronal. “Podemos medir estos cambios en una simple gota de sangre, saliva o incluso en lágrimas”, subraya Salas. 

Más que arte: ciencia y terapia 

Para Laura Navarro, coordinadora de Sensogenoma, “es fascinante comprobar cómo un  estímulo tan humano como la música genera cambios medibles en el cuerpo. Estos efectos  son aún más intensos en pacientes, lo que abre enormes posibilidades terapéuticas”.

El equipo plantea que la música actúa sobre el eje oral-cerebro, una vía emergente que conecta la microbiota bucal con la función cerebral y los procesos inflamatorios. “Estamos al inicio de una nueva era: la música es también biología, no solo arte”, resume  Federico Martinón. 

Colaboración con pacientes y Europa 

La investigación se apoya en la participación de 15 asociaciones de pacientes, cuya colaboración permite evaluar no solo los cambios biológicos, sino también las mejoras en  comunicación, interacción social y bienestar emocional. Esta red ha dado lugar al proyecto europeo EUTERPE_adn, que desarrolla talleres musicales sostenidos en el tiempo con recogida de muestras biológicas para medir su impacto. 

Próxima cita: Sensogenoma25 

El 3 de octubre el Auditorio de Galicia acogerá la cuarta edición de los conciertos experimentales Sensogenoma. La Real Filharmonía de Galicia y la Banda Municipal  de Santiago ofrecerán un programa secreto de dos partes, cada una vinculada a emociones diferentes, mientras se recogen muestras de sangre, saliva y lágrimas de donantes voluntarios, junto con datos fisiológicos obtenidos mediante sensores. 

El evento incluirá mochilas vibratorias para personas sordas, gracias a la colaboración con la Federación de Asociacións de Persoas Xordas de Galicia, y contará con un  amplio dispositivo de enfermería. 

Las inscripciones para participar como donante pueden realizarse en www.sensogenomics.com, con entrada general a 5 euros disponible en la Zona C y en la  web de Compostela Cultura

Con estos resultados, Sensogenoma abre un nuevo capítulo en la medicina personalizada. La música, más allá de su poder emocional, se confirma como una herramienta biológica capaz de generar salud y bienestar medibles. 

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