"Esta clínica fue la mejor oportunidad de mi vida".
Ana Díaz sabe que el esfuerzo y la dedicación tienen su recompensa. Hace 15 años ya que la antigua propietaria de esta clínica dental le ofreció coger su traspaso.
Sólo tenía 26 años pero le plantó cara a la oportunidad que le estaba pasando por delante y se embarcó en esta aventura profesional en la que comenzó junto a una única higienista y en la que quince años después, comparte cada día con un equipo de 13 profesionales sanitarios.
La odontóloga Díaz reconoce que tuvo suerte, pero también que para crecer usó unos ingredientes seguros: un trabajo profesional, capacidad para generar confianza, un trato amable, un equipo que comparte una manera de entender la odontología...
"Nuestros pacientes no son números, son personas que tienen necesidades que tenemos que atender", comenta.
La clínica ofrece diversidad de tratamientos, liderados por equipos especializados en las distintas ramas de la odontología: cirugía, oral, implantología, higiene dental, prostodoncia, periodoncia, odontología restauradora y estética, ortodoncia y odontopediatría.
La primera dentista de su familia
Llegó a la odontología después de barajar varias posibilidades y después de acudir a realizarse un empaste. El trabajo del dentista que le atendió le abrió los ojos a un mundo profesional que la sigue conquistando.
"Vengo a trabajar feliz"
Ana es contundente, "mi trabajo me hace feliz”, desde que comencé mis estudios en la facultad de Santiago de Compostela, la odontología me sigue dando muchas satisfacciones, afirma.
En su clínica siempre dan opciones, toda la información que los pacientes necesitan y tienen claro que responden por todos los trabajos que realizan.
Y lo más importante es comprobar como esta especialidad consigue cambios en los pacientes que lo cambian todo: lo que comen, cómo se ven, cómo los demás los perciben...
Ana Díaz sabe que la salud bucal afecta al bienestar integral de todos y cada uno de sus clientes, tengan la edad que tengan.